El proyecto forma parte de una estructura urbana desarrollada colectivamente, compuesta por nueve edificios que, en conjunto, definen un parque central y configuran un barrio abierto y permeable. Mientras que el parque, concebido como un espacio público accesible, fue diseñado en equipo, este proyecto se centra en uno de los edificios, cuya forma abierta en U genera un gesto espacial claro hacia el área verde. La figura se abre deliberadamente al parque, creando así una conexión directa entre la vivienda privada y el espacio exterior público.

El edificio se sitúa en la esquina noroeste del ámbito y adopta allí una posición especialmente marcada y significativa. Se eleva de un lado al otro mediante una secuencia escalonada y culmina en su extremo occidental con una torre que actúa como elemento distintivo. Esta torre establece visuales más allá del propio conjunto y, al mismo tiempo, marca el acceso al nuevo barrio. De este modo, el edificio asume un papel urbano identitario y enfatiza el umbral entre la ciudad y el nuevo desarrollo.
La circulación se resuelve mediante una galería exterior en la fachada norte. Esta decisión libera la fachada sur para garantizar luz, vistas y una alta calidad espacial. Al mismo tiempo, permite una clara separación funcional: mientras la galería articula el lado norte, más introvertido, las estancias principales de las viviendas se orientan de manera consistente hacia el sur. De este modo, disfrutan de una iluminación óptima, una relación directa con el parque y una elevada calidad espacial. Un corredor perimetral constituye la columna vertebral funcional del edificio: unifica la volumetría, organiza el movimiento horizontal y aporta claridad en la orientación. Las circulaciones verticales se sitúan en las esquinas, preservando así la apertura central del volumen en U y permitiendo soluciones de planta flexibles.

En la planta baja, a lo largo de la calle, se disponen usos públicos y comerciales que activan el espacio urbano y generan un punto de intercambio programático entre el barrio y su entorno. En el interior del edificio se configura un espacio verde comunitario, reservado exclusivamente a los residentes. Este espacio constituye el centro social de la vivienda colectiva y complementa el parque público con un ámbito exterior más protegido y vecinal.
Las plantas superiores están destinadas a la vivienda y se organizan de manera deliberadamente heterogénea: distintas tipologías y tamaños variables permiten acoger diversos modelos de vida y responder a diferentes necesidades. Las plantas son flexibles en su uso y permiten adaptaciones a largo plazo sin perder la claridad espacial. Así se genera una oferta residencial viva y diversa, que favorece la variedad de usos a lo largo del tiempo.

Por su ubicación, su forma y la combinación de espacios públicos, comunitarios y privados, el edificio se entiende como un elemento mediador entre la ciudad y el parque, entre el vecindario y lo público. Contribuye de manera decisiva a la identidad del conjunto y refuerza la idea de un barrio abierto y conectado, en el que arquitectura y paisaje se entrelazan para posibilitar una forma de habitar flexible y preparada para el futuro.

