El proyecto plantea una aproximación integrada entre urbanismo y arquitectura, entendiendo ambos como partes de un mismo sistema capaz de generar ciudad, espacio público y vivienda a partir de una lógica común.

La ordenación urbana parte de una trama regular de tiras edificatorias que recorren la parcela de lado a lado. Cada tira se configura con una crujía edificable de 12 metros y una separación de 8 metros respecto a la siguiente, generando un ritmo constante de llenos y vacíos. Estas tiras se agrupan de dos en dos, generando en la calle que los une una hilera de jardines.
A estas tiras se les hacen distintas sustracciones generando una secuencia de plazas encadenadas que atraviesa el conjunto describiendo un recorrido en zig-zag. Esta secuencia constituye la médula del proyecto: un eje urbano continuo que articula el espacio público, concentra la actividad y estructura la relación entre las distintas tipologías edificatorias. Además cuenta con unos pasadizos en planta baja que permiten cruzar en una línea recta toda la trama urbana.

Cada tira se subdivide en módulos de 6 metros, lo que permite una gran flexibilidad tipológica manteniendo la coherencia del sistema. A partir de esta modulación se desarrollan cuatro tipos edificatorios: bloques bajos, bloques altos, torres y viviendas unifamiliares adosadas. Las torres y la mayoría de bloques se sitúan en torno a la médula urbana y alojan usos comerciales en planta baja, de modo que el recorrido entre plazas se convierte en un itinerario activo y comercial.


Las viviendas unifamiliares adosadas se disponen en calles secundarias de carácter más doméstico. Estas calles se acompañan de alineaciones de arbolado dispuestas al tresbolillo, reforzando la sensación de seguridad y la escala residencial. En las zonas de contacto entre torres y adosados se introducen bloques bajos que actúan como piezas de transición, en planta baja tienen viviendas-taller, en las que la actividad productiva se vuelca hacia la calle mientras que la vivienda se abre hacia el jardín, garantizando privacidad y tranquilidad.


A nivel arquitectónico, el sistema modular permite una amplia variedad tipológica. En los bloques se desarrollan viviendas de uno, tres y cuatro dormitorios según el número de módulos ocupados en planta, mientras que las viviendas-taller se ofrecen en versiones de una y dos habitaciones. Esta diversidad tipológica permite responder tanto a las necesidades urbanas como a las demandas del promotor.
Los bloques y torres cuentan con un núcleo cada dos viviendas, organizadas en torno a una banda central de servicios que separa las zonas de día y de noche. Las viviendas unifamiliares exploran, en cambio, la sección mediante dobles alturas y la entrada de luz indirecta, con un espacio central servidor que articula la vivienda y optimiza el soleamiento.

Todas las viviendas son pasantes este-oeste y cuentan con jardín o terraza, garantizando ventilación cruzada, buen soleamiento y presencia constante de espacios exteriores privados. El proyecto prioriza así la calidad del habitar, la relación equilibrada entre lo público y lo privado y la construcción de un tejido urbano diverso, legible y adaptable.