El proyecto se situa en una parcela de Valdebebas, en la Avenida de las Fuerzas Armadas, integrando el intercambiador. La propuesta urbana se articula a partir de tres escalas edificatorias. La escala más grande bordea el perímetro de la parcela, actuando como filtro frente a la arquitectura hostil de las urbanizaciónes circundantes, propias de los PAUs. Por su parte, las edificaciones de escala media y pequeña se articulan alrededor de unas calles peatonales que penetran en la parcela por diferentes puntos, formando comunidades y fomentando la vida urbana en el interior.

ESPACIO VERDE INTERIOR
El interior de la parcela se estructura en torno a un gran espacio verde continuo que actúa como corazón ambiental y social del proyecto colaborativo. Este se organiza mediante un canal de agua naturalizado que recorre el parque aprovechando el desnivel existente, conectando dos estanques y renovándose mediante un sistema de bombeo de bajo consumo alimentado por quince paneles solares en las cubiertas de los edificios. El conjunto actua como sistema urbano de drenaje sostenible, regula la temperatura en verano y genera un espacio de recreación y estancia.

La tierra extraída se reutiliza para la formación de bermas permeables o estructuras como el anfiteatro de tierra compactada, reduciendo el impacto del movimiento de tierras. La vegetación ribereña refuerza el carácter natural del conjunto, contribuye al equilibrio ecológico del espacio y genera una sensación de privacidad para los residentes.

ESCALA MEDIA
La escala media articula las comunidades vecinales mediante bloques rectangulares de 12 x 15 metros, con dos viviendas por planta. Su disposición es flexible, pudiendo aparecer de forma aislada, formando bloques longitudinales o generando encuentros singulares. Estas edificaciones albergan viviendas de una a tres habitaciones, ofreciendo diversidad tipológica y capacidad de adaptación a distintos modos de habitar.

La organización interior permite viviendas pasantes, cuyos salones y dormitorios podemos encontrar orientadas tanto a las calles peatonales como al espacio verde central. Esta flexibilidad responde a las diversas orientaciones y situaciones en las que se implantan los bloques, proporcionando múltiples posibilidades de distribución para el usuario. Los núcleos de comunicación y espacios servidores se concentran en el centro del bloque, liberando las fachadas para estancias, que se relacionan con el exterior a través de terrazas, reforzando la conexión entre vivienda y espacio público.
