Nace como una operación urbana clara y deliberada: coser Valdebebas a través de la vida cotidiana. Frente a la fragmentación y la escala infraestructural que hoy caracteriza al PAU, la propuesta introduce una calle peatonal continua —una gran rambla urbana— que conecta dos hitos estratégicos del barrio, el intercambiador y el Hospital Isabel Zendal, no como puntos aislados, sino como extremos de una experiencia urbana activa y reconocible.

Esta rambla no es un mero eje de paso, sino un espacio habitable, flanqueado por edificios de fachada continua que definen un frente urbano claro, reconocible y humano. Los bajos comerciales activan el plano del suelo, introduciendo usos híbridos que devuelven la intensidad propia de la ciudad tradicional, mientras que los balcones y aperturas hacia la rambla generan una relación directa entre lo doméstico y lo público, entre la vivienda y la calle.

La arquitectura se convierte aquí en mediadora social: observa, acompaña y participa del espacio común. El verde, lejos de entenderse como un vacío residual, se integra como parte estructural del recorrido, diluyendo los límites entre infraestructura, paisaje y vida urbana. El resultado es una columna vertebral peatonal que transforma el desplazamiento en experiencia, el tránsito en encuentro, y que devuelve al barrio una centralidad cívica capaz de sostener actividad, identidad y memoria colectiva.
